Servicio de labranza: labor profunda, superficial y despedrado

Girasol Prex

Preparación de suelos para cultivo en Castilla-La Mancha

El punto de partida para conseguir suelos para cultivar en condiciones óptimas es un buen servicio de labranza ejecutado en el momento adecuado. Las labores de labranza con arados y aperos correctos mejoran la estructura del suelo, reducen la compactación acumulada por el paso de maquinaria y preparan el lecho necesario para que las raíces penetren, se anclen y aprovechen al máximo los nutrientes disponibles. 

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Labores de labranza adaptadas a cada terreno y cultivo

Con el uso juicioso de arados y aperos de labranza, no solo conservamos las propiedades del suelo, sino que también contribuimos a una agricultura más productiva y respetuosa con el entorno. 

Labor Profunda

La labor profunda rompe las capas compactadas situadas por debajo de los 40 cm, mejorando la infiltración de agua, la aireación y la penetración radicular. Es el servicio de arado que recomendamos antes de plantaciones de leñosos como almendro, olivar o pistacho, y en parcelas que llevan años con laboreo superficial repetido y han desarrollado pie de arado.

Labor Superficial

La labor superficial actúa en los primeros 15-30 cm utilizando cultivadores, vibrocultivadores o gradas de disco. Prepara el suelo para cultivar eliminando malas hierbas, incorporando restos de cosecha y creando un lecho de siembra uniforme para cereal, girasol y otros cultivos extensivos. Con guiado GPS ejecutamos estas labores sin solapamientos y con el menor consumo de combustible posible.

Despedrado

El despedrado elimina piedras superficiales y enterradas que limitan el desarrollo radicular y dañan la maquinaria agrícola. En suelos para cultivo con alta pedregosidad esta labor es imprescindible antes de sembrar o plantar leñosos. Las piedras retiradas se pueden reutilizar en caminos, drenajes o muretes dentro de la propia finca.

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¿Por qué un buen servicio de labranza marca la diferencia en tu cosecha?

El aireado adecuado del suelo a través del uso de arados y aperos de labranza es esencial para el éxito de las prácticas agrícolas. Esta técnica no solo influye en la estructura del suelo, sino que impacta directamente en diversos aspectos cruciales para la productividad y sostenibilidad agrícola. 

  1. Mejora de la Estructura del SueloLas labores de labranza con arados y aperos adecuados transforman suelos compactados en suelos para cultivar con una estructura equilibrada. La distribución más uniforme de partículas forma agregados estables que facilitan la retención de agua y nutrientes, la base de cualquier cultivo productivo.
  2. Mayor Aireación y Menos CompactaciónEl servicio de arado y subsoladodescompacta capas que el paso continuado de maquinaria endurece campaña tras campaña. Un suelo bien aireado favorece el desarrollo saludable de las raíces y mejora el rendimiento en parcelas de cereal, viña u olivar en toda Castilla-La Mancha. 
  1. Suelos Esponjosos con Mayor InfiltraciónLa labranza adecuada contribuye a suelos esponjosos que permiten una mayor infiltración de agua. Esta característica es fundamental para evitar encharcamientos, favoreciendo un equilibrio hídrico óptimo para las plantas.
  2. Incremento de la Materia OrgánicaEl manejo correcto del suelo mediante la labranza propicia un entorno adecuado para la descomposición de residuos vegetales, promoviendo así el aumento de la materia orgánica. Esto beneficia la fertilidad del suelo y nutre a los cultivos.
  3. Mayor Grado de Humedad y Eliminación de Malas HierbasEl suelo aireado retiene de manera eficiente la humedad, proporcionando un ambiente más favorable para el desarrollo de las plantas. Además, la labranza adecuada contribuye a la eliminación de malas hierbas, reduciendo la competencia por recursos con los cultivos.